martes, 24 de mayo de 2011

"Herrar" es humano: aplaudan el error del alumno

Claro, apláudanlo. Cuando el alumno comete un error nos está demostrando, no sólo que es humano (hoy en día no es algo obvio, con tanto robot dando vuelta) sino que está aprendiendo. La adquisición de una lengua es una sucesión de etapas por las que el alumno de español va pasando para interiorizar y usar las normas de la lengua como herramienta de comunicación. Pero este proceso es complejo y está lleno de dificultades y barreras que el alumno debe ir pasando. Y en este proceso el alumno comete errores y muchos….

Anímense, el error es bueno
Muchos maestros habrán pensado más de una vez ¿Por qué Francis se sigue confundiendo? ya le dije mil veces que no se dice yo conto, sino cuento…" Pero Francis sigue diciendo "conto." Primero, aliéntense, la mayoría de alumnos comete errores y muchas veces, los seguirá cometiendo aunque que se lo hayamos corregido MIL veces. Anímense, Francis está aprendiendo, Francis está interiorizando. Francis está generalizando la regla. Miren la parte llena del vaso, Francis sabe "la regla general" ya llegará su tiempo de interiorizar las excepciones a esta regla.
Mis alumnos siempre se ríen cuando cometen un error, los corrijo, pero a la vez los felicito diciéndoles: ¡ese es un buen error! Es un error que me demuestra que el alumno está incorporando conocimientos. Por ejemplo, el alumno sabe el gerundio (estoy caminando). Y se le enseña en clases posteriores el pretérito perfecto. Después de dos clases, en conversación libre, el alumno dice "A la mañana yo he caminando al trabajo." Ha cometido un error, pero uno de los buenos. Este error me cuenta que el alumno ha incorporado los dos temas, ahora el próximo paso será discernir entre las dos estructuras.

Perdiendo el miedo al error
Lo que el maestro de español quiere, lo que el alumno quiere, es comunicarse a través de la lengua. La mayoría no estudia para leer libros o periódicos, o para saber palabras sueltas o sólo entender cuando mira una telenovela. La mayoría (sino todos) estudian para comunicarse. Y en su intento de comunicación el alumno se equivocará. Si la finalidad es la comunicación ¿Por qué alterarse tanto (maestro y alumno) al hacer un error? ¿El alumno interacciona? ¿Se comunica? No tomemos al error como algo negativo. ¡Perdamos miedo al error! este es parte del proceso de adquisición de la lengua. Justamente la satisfacción de superar ese error y seguir comunicándose en español es lo que motiva tanto al alumno, como al maestro para continuar. Nuestra función como docentes es ayudarles en ese camino. Ayudarles por sobre todo a perderle miedo al error quitándole su valoración negativa y dándole mucho más importancia a la comunicación. 


Tratamiento de los errores
Aunque el error sea "bueno" no significa que nosotros como maestros de español, debamos ignorarlo. Para poder "tratar el error" debemos ante todo entenderlo. Saber o descubrir por qué el alumno cometió ese error. No basta con corregir, debemos atacar la "causa" para poder arrancarlo de raíz.
Primero, debemos identificar que tipo de error es: de gramática (Yo voy a tren), de ortografía (qeso), de pronunciación (pero – en vez de perro), de vocabulario (Mi hermano está cansado con Valeria), de comprensión.
Luego, debemos tratar de entender el motivo por el cual el alumno se confunde, esto nos dará la pauta de cómo solucionar el error (y no sólo corregirlo). Hay muchos motivos o causas. Algunos de ellos: el alumno no entendió la explicación o confunde dos temas parecidos, realiza analogía con su idioma materno (El mesa – porque la palabra mesa es en masculino en su idioma. Si nos damos cuenta de esto podremos decir al alumno que en este tema de género, no hay analogías entre los dos idiomas, Entenderemos también que su error no se debe a que no entendió las reglas de género). Pueden cometer errores, por cansancio (tal vez decidimos hacer una actividad que los despierte o distienda), por generalización de reglas (como he mencionado anteriormente), por que la regla no está bien entendida o fue mal interpretada o como profesor no la he explicado claramente (la solución será volver a explicarla de otro modo). Muchas veces los alumnos cometen errores por "flojos" porque no quieren pensar o esforzarse a utilizar una nueva estructura más difícil, en este caso deberé buscar el modo de motivar al alumno para que utilice lo aprendido y deje de lado la flojera lingüística.
Es decir, si sé la causa podré actuar y solucionar, no sólo corregir.

¿Cómo corregir?
La primera aclaración que debo hacer es que no siempre, ni todo error es necesario corregir. Hay que saber qué y cuándo corregir. Hay que ser selectivo. Si el alumno está en el medio de una exposición, en un diálogo con un compañero, fluyendo muy bien, yo no lo cortaría para corregirlo. Escribiría el error en un papel y luego, terminada la exposición o el diálogo, traería a colación el error o los errores para corregirlos directamente o analizarlos conjuntamente con el/los alumno/s. Tampoco corregiría todo, sino sólo los errores mas relevante al tema que se está ejercitando o los errores repetitivos. Para nada corregiría un error sobre un tema que no se haya estudiado. Ante todo propongo adoptar una postura más flexible frente a las equivocaciones.
Y el cómo, hay diferentes métodos. Primero, no se apresuren, den tiempo al alumno para que se rectifique. Muchas veces cuando el estudiante comete un error, el maestro salta inmediatamente con la corrección. Sean, pacientes y denle tiempo al propio alumno para auto-corregirse. Incluso, dar tiempo para que los otros alumnos se den cuenta del error. El mismo maestro puede empujar la rectificación, por ejemplo volviendo al comienzo de la palabra (el alumno quería decir yo digo y dice yo dizo, el maestro dice "Yo diiiiiiiiiii…" esperando que el alumno agregue "go…digo."
Una actividad que se puede hacer, en algún ejercicio de debate o conversación "darles el poder de la corrección" a dos alumnos, que no hablarán y sólo anotarán los errores y luego los dirán y explicarán la forma correcta a toda la clase. Esto se puede hacer en todas las lecciones, siendo que los "jueces" van alternando de clase a clase. Con esta técnica los estudiantes aprenden mucho de los errores.
Hay que ser cuidadosos con al extensión de la explicación del error. Muchas veces no conviene desviar la atención del o los alumnos llenándolos de información que no tiene demasiada relación con el ejercicio que se está realizando.
Otro método para la corrección, a mí me gusta mucho ir dando pistas al alumno, es decir, el alumno dice: Yo cantó y yo le digo "¿cantó? Él cantó. ¿Yo….?
Muchas veces la corrección o la guía para la corrección se realiza a través de señas o mímica por parte del profesor. Por ejemplo si el alumno dice "yo ayer como", puedo sólo hacer con la mano indicando el pasado. El alumno lo captará en seguida e intentará reajustar su frase.
Uso también la escritura en la pizarra. Los alumnos van hablando y yo voy escribiendo las palabras o frases equivocadas en el pizarrón (lo hago en silencio). Hay alumnos que incorporan la corrección inmediatamente. Terminado el ejercicio o actividad puedo pasar por los errores más comunes.

Consideraciones finales
Hay algunas otras cosillas que me gustaría no dejar pasar.
La primera, tengan cuidado, hay alumnos muy tímidos a quienes una sola corrección puede callarlos para todo el curso. Prefiero no corregir que enmudecerlo para siempre. En todo caso, al término del bloque o clase, me acercaré a él a solas y previo felicitarlo por lo bien que habló, le marcaría sus errores.
Cuídense también de la palabra NO para empezar una corrección o frase. Traten de buscar caminos diferentes y evítenla.
Utilicen un tono amable y comprensible al corregir una equivocación, eviten tonos agresivos, arrogantes, recriminatorios o aburridos. Sean cuidadosos al utilizar el humor para la corrección. No lo usen en todas las correcciones, ni con cualquier alumno. Muchas veces esta forma queda fuera de lugar y suena más a una burla.
Si corrigen mucho el o los alumno/s nunca adquirirá/n la confianza necesaria para lanzarse a hablar.
Alienten a sus alumnos, sobre todo cuando comenten errores. Yo siempre empiezo diciendo ¡MUY BIEN! Pero….
Recuerden darle una valoración positiva al error de este modo los alumnos le perderán el miedo y en vez de cohibirlos los motivará.
No olviden que el error es la indicación que tendrán ustedes, como maestros, para saber cuáles son las dificultades del alumno, dónde hay que reforzar, que le está costando. El error puede ser un espejo del estado del alumno en relación a la lengua.
Sean coherentes con su modo de actuar, no sorprendan al alumno. Actúen de una manera parecida siempre. Esto permitirá al alumno conocerlos y por lo tanto tomar confianza en ustedes, lo que los motivará y alentará.
Comunicarse, hablar la lengua, es como la vida, si uno no se arriesga no gana. No gana "lengua," no gana conocimientos, fluidez,  interacción, comunicación.

Para terminar…
Les dejo algunos errores graciosos con los que me he topado:

En una salida con los alumnos para conocer el vocabulario de la ciudad. Un alumno muy emocionado, señalando hacia el cielo comienza a gritar: "¡mirar los pajeros, mirar los pajeros!"

En una clase, tenía una alumna mayor de edad. Un día vino muy arreglada, con un nuevo peinado. Otra alumna, también mayor que quería hacerle un cumplido, le dice: "¡Qué hermoso el caballo que tienes en tu calabaza!"

En otra clase, llega un alumno con su novia latina. Éste, con el afán de presumir frente a su novia demostrándole que sabe muy bien el idioma, le dice a otro alumno: "Quiero introducirte a mi novia."

En una clase de jóvenes, los estudiantes debían hacerme preguntas, un alumno me pregunta: "¿Cuántos anos tienes?"

En clase de descripción de la casa, mi alumna exhorta: En mi casa hay carpetas en el suelo de todas las habitaciones (en inglés carpet, alfombra).

Y el último por el momento, que se lleva todo los premios: mi alumnita Shirel, que en la clase de práctica de vocabulario de comida dijo: "Lo que más me gusta comer es una buena polla al horno" (por pollo, obviamente).

Queridos maestros: Me encantaría que me enviaran las equivocaciones de sus alumnos. ¡Los espero!


Lee también: Capacitación para profesores de Español: Coaching, una nueva propuesta

6 comentarios:

Jorge Slayer dijo...

Muy buena entrada!!! A tener en cuenta por quienes quieran enseñar idiomas sin "herrar" jejeje

Vanesa Bindenmaister dijo...

Gracias! Espero que te sea útil.

Gaby dijo...

Gracias por compartir los errores graciosos.


Me he tenido que aguantar no reirme demasiado fuerte.


Saludos!.

Anónimo dijo...

En varias oportunidades, algunos estudiantes me han dicho "me gustas mucho" cuando su verdadera intención era decir "me caes muy bien".

Valeria Esposito dijo...

Hola Vanesa, soy Valeria profesora desde hace muchos años de semiótica y estoy tratando de especializarme en los signos lingüísticos. Quería felicitarte ya que en tu blog leo de manera objetivada un montón de "consejos" o reglas didácticas que yo misma utilicé a fin de enseñar semiótica pero sobre las que no había reflexionado. ¡Sos una gran maestra! Maestría que se consigue en el ejercicio apasionado de la enseñanza y no a través de los títulos o certificados. Un beso y muchas gracias por compartir con todos tus saberes.

Vanesa Bindenmaister dijo...

Hola Valeria Esposito
Me encantaron tus palabras. Gracias!
Muchos Besos